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diciembre 9, 2011 / kassaggi

– Estoy harto de picar texto…- – Cajista tenías que haber sido.-

Para todos los que nos iniciamos en estudios, prácticas, o trabajos de diseño, maquetación y composición, muchas veces la parte más tediosa del trabajo es la de picar el texto. esos minutos empleados en mirar cada palabra y copiarla en la pantalla del ordenador, cuidando que no haya ninguna falta ortográfica, tecleando sin dar lugar a creatividad de ningún tipo, buscando la tecla que marque la letra que queremos inscribir digitalmente en la pantalla, revisando cada poco tiempo que la composición sea la prevista en el original abocetado, quejándonos cada 5 minutos de lo aburrido y automático del trabajo.

Para ésas personas que sienten el tedio del oficio de picar el texto, de componer la página, y que lo consideran un trabajo monótono y aburrido… traigo la primera entrada de éste blog sobre la figura de, en mi opinión, el operario con más valor y voluntad que podía pisar el suelo de una imprenta no hace tanto tiempo atrás.

El Cajista.

Imagínese, por un momento, que al llegar a su puesto de trabajo, se encuentra el siguiente panorama:

Su I-Mac con procesador intel-core Dúo, su pantalla de 25 pulgadas, ratón inalámbrico, teclado ergonómico, mesa y silla reclinable, han sido vilmente sustituidos por las siguientes herramientas:

Éstas son las herramientas con las que el cajista componía el texto de la página.

La caja de tipos: O mejor dicho las cajas, todas las que ven en el armario, para tener la variedad             suficiente que posibilite la composición de cualquier texto. ordenadas en los huecos y separadas por letra, cuerpo, mayúsculas o minúsculas (o caja alta y caja baja, el término proviene de la situación de los diferentes tipos: mayúsculas arriba y minúsculas abajo), y también elementos que no eran letras, como los filetes, los blancos de página, los signos de puntuación… etc.

El galerín: Esas placas de metal que ven debajo de la caja. en ése espacio se situaban los tipos componiendo la línea y se fijaban con un mecanismo incorporado que evitaba que se soltasen las piezas.

La contacaja: La superficie plana inclinada que se ve en el mueble donde el cajista, de pie, componía línea tras línea del texto que después se llevaría a la imprenta para su reproducción.

Las líneas se componían tipo por tipo, reproduciendo con éste sistema el original que le había sido entregado al cajista. Había diferentes formas de composición que eran:

  • Composición ordinaria, corriente o seguida: Composición de página con un mismo cuerpo de letra (incluyendo negrita, versalitas y cursiva) obviando los titulatres, los adornos, las capitulares…etc
  • Composición especial o compleja: Es la que se realiza utilizando diversidad de tipos, orlas, filetes, grabados, etc., en trabajos sujetos a cálculo exacto. Comprende todos los impresos que no son de composición corriente, como tarjetas, facturas, programas, invitaciones, anuncios, cuadros estadísticos, colocación de grabados en el cuerpo de una obra, portadas…etc.

Tras largas horas frente a la caja componiendo texto, cuidando que no falle ningún tipo, que no haya ninguna errata, que la composición sea acorde a lo requerido, haciendo malabarismos con los blancos, el espaciado, el interlineado (imaginaos los dolores de cabeza que da hoy día con la tecnología, picar un texto y ajustarlo a la composición de la página, multiplicadlo por el hecho de tener que hacerlo con tipos de plomo, y os aproximaréis a comprender el sufrimiento de este trabajador), comprobando que la sujecióon sea correcta, que la impresión sea nítida, y después….

Ctrl+S , apaga el equipo, y vamos a por el café… ¿no?.

Pues no señor. Ahora toca lo que se denomina: desmontar las formas y distribuir los tipos.

Si señores, obviamente, al contar con un sistema de clasificación físico, consistente en una caja, era de vital importancia desmontar lo anteriormente compuesto y distribuir cada una de las piezas (ésto es, una por una) en su caja y hueco correspondiente, lo que llevaba otro buen quebradero de cabeza, por supuesto. Una mala distribución fomentaba la aparición de erratas en las siguientes composiciones, por lo que era responsabilidad exclusiva del cajista mantener su espacio de trabajo perfectamente ordenado para agilizar el proceso (imaginaos si ya nos cuesta mantener el escritorio del PC limpio…), y por supuesto, ésto era tanta parte de su trabajo como la fase de composición.

Por supuesto ésto solo es un vistazo superficial a un oficio que es verdaderamente complejo, del que se han escrito tratados, que tiene una terminología amplia y unos requisitos del operario muy exigentes. Para ampliar la información, inserto un video explicativo sacado de la página web “unostiposduros.com que habla de: cómo ser cajista en 10 minutos.

http://www.unostiposduros.com/?p=2950

Por cierto, una página extremadamente interesante la de unostiposduros.com, si les interesa, tienen publicados tratados sobre tipografía que hablan y definen la figura del cajista en la sección de: imprenta clásica. Si les ha gustado la entrada, no duden en acceder e informarse, no tiene pérdida.

Saludos.

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